Un lugar para Jesús

En la víspera de Navidad, un hombre estaba absorto en los preparativos de su casa. Todo debía estar impecable. La mesa servida, las sillas alineadas, los detalles cuidadosamente pensados para recibir a invitados importantes. El tiempo parecía demasiado corto para tantas tareas.
En medio de la prisa, alguien llamó a la puerta. Era un viajero cansado, que solo pedía refugio para aquella noche fría. El hombre, apurado y distraído, respondió que no había lugar. Cerró la puerta y volvió a sus quehaceres.
Más tarde, cuando la casa quedó en silencio, se sentó a leer el relato del nacimiento de Jesús. Entonces leyó: «Y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había alojamiento disponible para ellos» (Lucas 2:7, NTV). Al leer estas palabras, algo lo golpeó profundamente. Recordó al hombre que pidió abrigo en aquella misma noche y se dio cuenta de que había preparado todo para la Navidad… menos un lugar para Cristo.
La habitación que no fue preparada no era un espacio físico, sino el corazón. Había lugar para compromisos, expectativas, personas y tradiciones, pero no para detenerse, escuchar y acoger a Jesús.
La Navidad nos recuerda que Cristo no nació en palacios, sino en un pesebre. No por falta de poder, sino porque el mundo estaba demasiado ocupado para percibirlo. Aún hoy, Jesús sigue llamando a la puerta, no pidiendo lujo, sino un lugar.
Celebrar la Navidad no es solo decorar la casa, intercambiar regalos o cumplir tradiciones. Es abrir espacio interior para que Cristo habite, transforme y gobierne. Donde hay lugar para Él, allí nacen la esperanza, la paz y la verdadera alegría.
Oración: Señor Jesús, perdóname cuando preparo tantas cosas y olvido preparar el corazón. En esta Navidad, quiero abrirte espacio. Entra, permanece y gobierna mi vida. Que nunca falte lugar para Ti en mí. Amén.
Versículo del día: «Y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había alojamiento disponible para ellos.» (Lucas 2:7, NTV)
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