Sosteniendo la camiseta

Ocurrió en octubre del 2025, en un partido decisivo del fútbol italiano, entre el Milan y la Fiorentina. A los 40 minutos de juego, con el marcador empatado, el árbitro sancionó un penal a favor del Milan. El delantero portugués Rafael Leão ejecutó el cobro y marcó el gol que ponía a su equipo en ventaja. El estadio estalló de alegría, y el jugador corrió hacia la hinchada intentando quitarse la camiseta en la celebración, un gesto común en goles importantes.

Sin embargo, por más que lo intentó, no pudo hacerlo. ¿La razón? Su compañero de equipo y capitán, el italiano Matteo Gabbia, sostuvo firmemente su camiseta. Esa actitud fue decisiva. Rafael ya tenía una tarjeta amarilla, y quitarse la camiseta habría significado una segunda amonestación y la expulsión, dejando al equipo con un jugador menos en los minutos finales y en el tiempo añadido. La sabiduría de un amigo evitó un perjuicio que podría haber costado la victoria.

Esta escena me hizo reflexionar sobre cómo, en momentos de emoción extrema —incluso cuando todo va bien— somos más propensos a tomar decisiones impulsivas. Es precisamente en esos momentos cuando más necesitamos personas a nuestro alrededor que nos ayuden a mantener el equilibrio, que nos “sostengan la camiseta” cuando estamos a punto de cruzar un límite.

La Palabra de Dios nos recuerda la importancia de los consejos sabios y de caminar acompañados. “Sin liderazgo sabio, la nación cae; hay seguridad en tener muchos consejeros” (Proverbios 11:14, NTV). Los amigos piadosos no existen solo para consolarnos en el dolor, sino también para confrontarnos con amor cuando la euforia amenaza la prudencia. “Una reprensión sincera vale más que muchas muestras de amor que no se expresan” (Proverbios 27:5, NTV).

Buscar buenos consejeros es un acto de humildad. Es reconocer que no lo vemos todo por nosotros mismos y que Dios muchas veces nos guarda por medio de las personas que pone a nuestro lado. “El hierro se afila con hierro, y una persona se afila con otra” (Proverbios 27:17, NTV). La verdadera amistad no aplaude cualquier actitud; protege el propósito.

Que sepamos elegir bien a quienes caminan con nosotros: personas que amen a Dios, conozcan la Palabra y tengan el valor de intervenir cuando sea necesario, especialmente cuando estamos demasiado entusiasmados para percibir el peligro.

Oración: Señor, gracias por las personas que colocas a mi alrededor para cuidarme y orientarme. Dame humildad para escuchar consejos y discernimiento para elegir amistades que me acerquen a Ti. Que reciba las correcciones con gratitud y también sea instrumento de amor y sabiduría en la vida de otros. Guarda mis pasos, tanto en los días difíciles como en los días de victoria. Amén.

Versículo del día: “Los planes fracasan por falta de consejo, pero tienen éxito cuando hay muchos consejeros.” (Proverbios 20:18, NTV)

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