“Quiero ser conocido en el infierno”

En Hechos 19:15, un espíritu maligno respondió a los hijos de Esceva: “Conozco a Jesús, y sé quién es Pablo; pero ustedes, ¿quiénes son?” (Hechos 19:15 – NTV)
Estos hombres intentaron usar el nombre de Jesús sin realmente conocerlo, y aprendieron de la peor manera que el infierno solo reconoce a quien tiene verdadera autoridad espiritual. El enemigo distingue perfectamente entre quien solo habla de Dios y quien realmente camina en comunión con Él.
A partir de esta verdad, el predicador Leonard Ravenhill pronunció una frase que se tornou inolvidable: “Quiero ser conocido en el infierno.” No era una declaración de orgullo, sino un clamor por una vida santa y llena del poder de Dios. Él anhelaba vivir de tal forma que el infierno mismo reconociera: “Ahí va alguien lleno del Espíritu de Dios.”
Ser conocido en el infierno no tiene nada que ver con fama, sino con autoridad espiritual. Es vivir con una fe que incomoda las tinieblas, una vida de oración que rompe cadenas, una obediencia que expulsa el miedo y una luz que disipa la oscuridad.
Que el infierno sepa nuestro nombre, no porque somos fuertes, sino porque Cristo vive en nosotros.
Oración: Señor, que tu presencia en mí sea más fuerte que cualquier sombra a mi alrededor. Enséñame a vivir en santidad, a caminar con autoridad y a ser lleno de tu Espíritu Santo. Que el infierno sepa quién soy, no por mí, sino por ti, Jesús, que habitas en mí. En tu nombre, amén.
Versículo base: “Así que humíllense delante de Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes.” (Santiago 4:7 – NTV)
![]()





Quer receber devocionais diarias no seu celular?