La cruz es la llave

“Pondré sobre su hombro la llave de la casa de David. Él abrirá y nadie cerrará; cerrará y nadie abrirá.” — Isaías 22:22 (RVR1960)

En este versículo, el profeta Isaías menciona una llave puesta sobre el hombro. Pero, ¿quién lleva una llave en el hombro? El hombro no parece un lugar lógico para cargar una llave. Entonces me pregunté: ¿quién, en la Palabra de Dios, llevó algo sobre los hombros?

La respuesta es simple y poderosa: Cristo. Él cargó la cruz sobre sus hombros, subiendo el camino al Calvario para cumplir el propósito eterno de Dios. La cruz es la llave. La llave que abrió la puerta de regreso a la presencia de Dios.

Cuando el hombre pecó, fue expulsado del Jardín del Edén, y un ángel con una espada encendida fue puesto en la entrada para guardar el camino hacia el árbol de la vida. El Edén representaba la comunión perfecta, el lugar donde el ser humano hablaba con Dios cara a cara. Pero por medio de la cruz, ese camino fue reabierto. Cristo tomó sobre sí el peso de nuestros pecados, y con el madero sobre sus hombros, nos condujo de vuelta al jardín — a la presencia del Padre.

Ahora, ya no hay barreras ni puertas cerradas. La cruz abrió el acceso al trono de la gracia. Por eso, en Hebreos 4:16 entendemos que podemos acercarnos “confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”

Oración: Señor Jesús, gracias porque llevaste la cruz sobre tus hombros y abriste el camino de regreso a la presencia del Padre. Ayúdame a nunca olvidar que fue la cruz — y solo ella — la que me dio acceso a la gracia y a la vida eterna. En tu nombre, amén.

Versículo base: “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”Hebreos 4:16 (RVR1960)

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