Examínenlo todo

Sucedió recientemente. Una joven llamada Laisa Peixoto ganó gran repercusión al presentarse en redes sociales como astronauta de la NASA, afirmando que formaría parte de una futura misión espacial. En Brasil, diversos medios de comunicación celebraron la noticia de la “primera mujer brasileña en ir al espacio”. Sin embargo, todo resultó ser una mentira. La propia NASA negó cualquier vínculo oficial con la joven, aclarando que nunca formó parte de un programa de astronautas ni fue seleccionada por la agencia. Otras universidades e instituciones que ella mencionó tampoco confirmaron las credenciales académicas divulgadas. El caso expuso graves fallas de verificación periodística y mostró cómo narrativas atractivas pueden difundirse rápidamente cuando la verificación cede lugar a la prisa.
Pensé que algo muy parecido sucede con la Palabra de Dios. Escuchamos a predicadores de las “redes sociales” declarar supuestas verdades bíblicas y, muchas veces, creemos o compartimos esos mensajes sin ningún tipo de comprobación. El entusiasmo, el carisma o la cantidad de seguidores terminan sustituyendo el compromiso con la verdad de las Escrituras.
La Biblia, sin embargo, nos llama a una postura diferente. Nos enseña que no debemos aceptar todo de manera ingenua. “La gente de Berea tenía una mentalidad más abierta… escuchaban el mensaje con entusiasmo y examinaban a diario las Escrituras para confirmar la verdad de lo que se les enseñaba” (Hechos 17:11, NTV). El elogio a los bereanos no fue por la emoción, sino por la verificación.
También se nos advierte que pongamos a prueba lo que oímos: “Queridos amigos, no crean a cualquiera que afirme hablar por el Espíritu. Pongan a prueba lo que dicen para saber si el espíritu que tienen procede de Dios” (1 Juan 4:1, NTV). No todo mensaje religioso es espiritual; no todo discurso piadoso es bíblico. Aquello que no se sostiene en la Palabra de Dios no es más que pensamiento humano, especulación o, en algunos casos, mentira.
Por eso, somos llamados a madurar en la fe, para no ser llevados por cualquier enseñanza: “Entonces ya no seremos inmaduros como los niños. No seremos arrastrados de un lado a otro ni empujados por cualquier corriente de nuevas enseñanzas” (Efesios 4:14, NTV). Cuando la Biblia deja de ser nuestro filtro, cualquier voz puede parecer convincente.
Que aprendamos a amar la verdad por encima de títulos, plataformas o popularidad. La Palabra de Dios sigue siendo nuestro estándar absoluto de fe y práctica.
Oración: Señor, danos discernimiento y amor por tu verdad. Líbranos de la ingenuidad espiritual y enséñanos a examinarlo todo a la luz de tu Palabra, para que no seamos engañados ni engañadores. Amén.
Versículo del día: “Examínenlo todo y retengan lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21, NTV)
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