En el nombre de Jesús

La Palabra de Dios nos enseña a orar en el nombre de Jesús: “Pueden pedir cualquier cosa en mi nombre, y yo lo haré, para que el Hijo le dé gloria al Padre. Es cierto, pídanme cualquier cosa en mi nombre, y yo la haré.” (Juan 14:13–14, NTV). Como cristianos, estamos acostumbrados a orar en el nombre de Jesús, pero es necesario tener cuidado para que esto no se convierta en algo rutinario y automático, sin una comprensión real de lo que significa.
Orar en el nombre de Jesús no es usar una fórmula al final de la oración. Orar en el nombre de Jesús es mucho más que una frase al inicio, en medio o al final de la oración. Orar en el nombre de Jesús es orar basados en quién es Jesús, en lo que Él hizo y con una autoridad alineada con Su voluntad.
Cuando oramos en el nombre de Jesús, en primer lugar estamos reconociendo que nos acercamos a Dios no por méritos propios, sino por la obra de Cristo. Es como decir: “Padre, vengo a Ti porque pertenezco a Cristo y estoy unido a Él”. Orar en el nombre de Jesús es reconocer que no hay otro mediador para entrar en la presencia de Dios: “Pues hay un Dios y un Mediador que puede reconciliar a la humanidad con Dios, y es el hombre Cristo Jesús.” (1 Timoteo 2:5, NTV)
En segundo lugar, orar en el nombre de Jesús es pedir lo que Jesús pediría, de la manera en que Él lo haría. No es un cheque en blanco para deseos personales, sino una oración sometida a la voluntad de Dios. “Y estamos seguros de que él nos oye cada vez que le pedimos algo que le agrada.” (1 Juan 5:14, NTV)
También debemos recordar que Jesús advirtió contra las repeticiones vacías. Terminar la oración con “en el nombre de Jesús” sin fe, obediencia o relación no tiene poder automático. El poder está en la comunión con Él, no en la frase.
Y finalmente, para orar en el nombre de Jesús, necesito ser alguien “conocido” por el Padre. Si un desconocido se acerca a ti y te pide algo en nombre de un familiar tuyo, difícilmente atenderías esa petición, porque no conoces a quien pide. De la misma manera, el Señor escucha a quienes conoce, porque hacen Su voluntad: “Sabemos que Dios no oye a los pecadores, pero está dispuesto a oír a los que lo adoran y hacen su voluntad.” (Juan 9:31, NTV)
Cuando hago de la oración una relación y no un ritual, el nombre de Jesús deja de ser un cierre automático y pasa a ser el fundamento de todo. Orar en el nombre de Jesús es permanecer en Él, pensar como Él, desear lo que Él desea y confiar en que el Padre será glorificado por encima de cualquier respuesta específica que yo espere recibir.
Es en este lugar de sumisión donde la oración adquiere profundidad, sentido y poder.
Oración: Señor, enséñame a orar en el nombre de Jesús con entendimiento, reverencia y alineación con tu voluntad. Que mis palabras no sean vacías, sino fruto de una relación viva contigo. Ayúdame a vivir de una manera digna del nombre que confieso y uso en oración. Amén.
Versículo del día: “Y todo lo que hagan o digan, háganlo como representantes del Señor Jesús y den gracias a Dios Padre por medio de él.” (Colosenses 3:17, NTV)
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