Disfruta el viaje

Vivimos constantemente proyectando la felicidad hacia el futuro.
Pensamos:
“Cuando me gradúe, seré feliz.”
“Cuando me case, seré feliz.”
O incluso lo contrario: “Cuando me divorcie, seré feliz.”
Otros dicen: “Cuando me jubile, disfrutaré la vida.”
Pero la verdad es que, mientras esperamos ese “cuando”, la vida pasa.

La felicidad no está en el punto de llegada, sino en el camino. No está en el destino, sino en la jornada. Y quien nos enseña esto es el mismo Cristo: “Jesús le contestó: ‘Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí’.” — Juan 14:6 (NTV)

Jesús no dijo que Él es solo el destino — Él es el camino. Y si Él es el camino, entonces hay alegría en caminar con Él, incluso antes de llegar.

Muchos esperan que todo se acomode para empezar a vivir. Pero Dios quiere que aprendamos a disfrutar de su presencia hoy: en las cosas pequeñas, en la simplicidad, en lo cotidiano. La Palabra de Dios nos invita: “Estén siempre alegres.” — 1 Tesalonicenses 5:16 (NTV) y “Este es el día que hizo el Señor; nos alegraremos y gozaremos en él.” — Salmos 118:24 (NTV).

El mañana puede que nunca llegue, pero el hoy es un regalo que Dios nos da. Por eso, no esperes el diploma, el matrimonio, la promoción o la jubilación para sonreír. Disfruta el viaje. Porque el Señor está contigo en el camino, no solo en el destino.

Oración: Señor, enséñame a vivir con alegría el hoy que tú me concedes. Que pueda reconocerte en las pequeñas cosas, en el camino, en las pausas y en las esperas. No quiero ser feliz solo cuando llegue, sino en cada paso que doy contigo. En el nombre de Jesús, amén.

Versículo clave: “Jesús le contestó: ‘Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí’.” — Juan 14:6 (NTV)

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