Decisiones fundamentadas en una mentira

Ocurrió en el Reino Unido, a comienzos de los años 2000. John Brandrick, que entonces tenía poco más de 60 años, recibió de los médicos el diagnóstico de cáncer de páncreas en etapa terminal, con la información de que solo le quedaban algunos meses de vida. Convencido de que el final estaba cerca, él y su esposa tomaron decisiones irreversibles: vendieron bienes, gastaron todos sus ahorros en viajes y experiencias, y se prepararon emocionalmente para la despedida. Meses después, una nueva evaluación médica reveló que el diagnóstico era incorrecto: John no tenía cáncer, sino una condición grave, pero no fatal. La noticia trajo alivio por la vida preservada, pero también expuso las profundas consecuencias de vivir decisiones definitivas basadas en una certeza que no era verdadera.

Al leer esta historia, percibo cómo una mentira creída como verdad tiene poder para dirigir toda una vida. No fue solo el diagnóstico lo que estaba equivocado, sino las decisiones que nacieron de esa falsa certeza. Así también sucede en el ámbito espiritual: muchas decisiones eternas se están tomando con base en ideas que suenan convincentes, pero no son verdaderas.

Una de las mentiras más repetidas es que “todos los caminos conducen a Dios”. Sin embargo, Jesús fue claro al afirmar: «Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí» (Juan 14:6, NVI). La verdad bíblica no apunta a muchos caminos, sino a una Persona.

Otra afirmación común es que “el infierno no existe”, como si el amor de Dios anulara su justicia. La Palabra, sin embargo, advierte: «Ellos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna» (Mateo 25:46, NVI). Negar esa realidad no la hace inexistente.

También hay quienes viven como si “Dios no existiera”, apostando toda su vida a esa premisa. La Escritura declara: «Dice el necio en su corazón: “No hay Dios”» (Salmos 14:1, NVI). Vivir sin Dios puede parecer libertad, pero termina en vacío.

Por último, muchos confían en la “salvación por obras”, creyendo que las buenas acciones son suficientes. La Biblia, sin embargo, corrige esa idea: «Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe… no por obras, para que nadie se jacte» (Efesios 2:8–9, NVI).

Así como aquella pareja tomó decisiones irreversibles basadas en un diagnóstico equivocado, también nosotros podemos comprometer la eternidad si fundamentamos la vida en mentiras espirituales. La verdad libera, orienta y salva. Por eso, elegimos escuchar la voz de la Palabra y alinear nuestras decisiones con lo que es eterno.

Oración: Señor, líbrame de creer mentiras que parecen verdad. Alinea mi corazón con tu Palabra y guía mis decisiones con tu verdad, hoy y por la eternidad. Amén.

Versículo del día: «Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres» (Juan 8:32, NVI)

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