Cuidado con las latas del enemigo

Durante la Primera Guerra Mundial, los soldados canadienses y alemanes se enfrentaban en trincheras cercanas. Se cuenta que, un día, los canadienses comenzaron a lanzar latas de carne hacia las trincheras enemigas. Asustados, los alemanes pensaron que eran granadas — pero pronto descubrieron que era comida de verdad.
Con el tiempo, se acostumbraron. Esperaban ansiosos las “latas” y se sentaban tranquilos a comer.
Hasta que, un día, las latas fueron reemplazadas por granadas.
Desprevenidos y sin vigilancia, fueron fácilmente derrotados.
Esa historia ilustra perfectamente la estrategia del enemigo espiritual. Él no llega mostrando los dientes — llega ofreciendo lo que parece bueno, agradable, inofensivo. Pero, detrás de la apariencia de “lata de carne”, muchas veces hay granadas disfrazadas. Así es como opera: seduce primero, destruye después.
La Biblia nos advierte: “Estén alerta; cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar.” — 1 Pedro 5:8 (NTV)
¿Cuántas veces abrimos brechas en nombre de “no es para tanto”? Un hábito que parece inocente, una amistad que parece inofensiva, un placer que parece controlable… Pero, poco a poco, la mente se acostumbra, el corazón se acomoda, y cuando menos lo esperamos, la trampa se cierra.
El apóstol Pablo también nos exhorta: “Para que Satanás no se aproveche de nosotros; pues conocemos sus artimañas.” — 2 Corintios 2:11 (NTV)
El enemigo es astuto, pero el Espíritu Santo nos da discernimiento. Si permanecemos vigilantes, en oración y firmes en la Palabra, no seremos sorprendidos por sus trampas.
Oración: Señor, abre mis ojos espirituales para discernir las trampas del enemigo. Dame sabiduría para no acostumbrarme a lo que parece inofensivo, pero me aleja de Ti. Guarda mi corazón y mantenme vigilante, firme en tu verdad. En el nombre de Jesús, amén.
Versículo base: “Estén alerta; cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar.” — 1 Pedro 5:8 (NTV)
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