Algo de valor entre la basura

En el sitio horadeorar.com, donde se publican devocionales diariamente, existe la posibilidad de dejar un comentario al final de cada reflexión. Esos comentarios, antes de ser publicados, necesitan pasar por mi aprobación. Y esto no ocurre por un deseo de “controlar” lo que se dice, sino porque, todos los días, el sitio es bombardeado por mensajes de spam: anuncios automáticos creados por robots. A diario elimino muchos de esos mensajes; a veces son más de 30 en un solo día.

Sin embargo, en medio de toda esa basura digital, algunas veces encuentro algo precioso: un mensaje verdadero, escrito por una persona real, compartiendo cómo Dios ha estado obrando en su vida por medio de Hora de Orar. Una palabra sincera, sencilla, pero llena de significado. Y es precisamente por eso que no desactivo los comentarios. Porque, en medio de tantas cosas desechables, a veces aparece algo bueno, algo que edifica y reconforta el corazón.

Pensando en esto, me doy cuenta de que lo mismo sucede en nuestra vida diaria. En medio del trabajo, las reuniones, los encuentros, las compras, las visitas, los trayectos en taxi o Uber, las conversaciones rápidas y superficiales, estamos expuestos a una enorme cantidad de información, palabras y actitudes. Muchas de ellas son vacías, inútiles o incluso tóxicas. Pero, de vez en cuando, encontramos algo de valor: una conversación edificante, un consejo sabio, una palabra de ánimo.

Por eso, necesitamos caminar atentos. La Palabra de Dios nos orienta a examinarlo todo y retener lo que es bueno. “Examinen todo y quédense con lo bueno.” (1 Tesalonicenses 5:21, NTV). Esto exige discernimiento, sensibilidad espiritual y también decisiones conscientes sobre con quién caminamos. “Camina con sabios y te harás sabio; júntate con necios y te meterás en dificultades.” (Proverbios 13:20, NTV).

Al mismo tiempo, esta reflexión me confronta en otra dirección: no basta solo con buscar algo de valor en los demás. Yo también estoy llamado a ser ese “algo bueno” en medio de tantas cosas desechables. Mis palabras, actitudes y reacciones pueden edificar o destruir. “No empleen un lenguaje grosero ni ofensivo. Que todo lo que digan sea bueno y útil, a fin de que sus palabras resulten de estímulo para quienes las oigan.” (Efesios 4:29, NTV).

Que, en nuestras interacciones diarias, seamos personas que lleven gracia, esperanza y verdad. Que, cuando alguien “revise” su día, nos encuentre como algo que valga la pena guardar.

Oración: Señor, dame discernimiento para reconocer lo que realmente edifica en medio de mis relaciones diarias. Ayúdame a elegir bien con quién camino y a guardar en mi corazón lo que viene de Ti. Y transfórmame también en un instrumento de edificación, para que mis palabras y actitudes sean fuente de gracia y no de ruido. Que yo sea, en medio de tantas cosas vacías, un reflejo de Tu amor. Amén.

Versículo del día: “Todos disfrutan de una respuesta oportuna; ¡qué bueno es decir la palabra correcta en el momento oportuno!” (Proverbios 15:23, NTV)

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