Huyendo del peligro

Sucedió en Inglaterra, el 10 de octubre de 2026. William Chapman, un joven de unos veinte años, murió después de entrar en el recinto de un tigre en el Yorkshire Wildlife Park, cerca de la ciudad de Doncaster. Según los testigos, antes del incidente, le pidió a una visitante que tomara fotografías del animal al fondo. Una mujer intentó impedir que cruzara la barrera de seguridad, pero no lo consiguió. Los relatos también indican que caminó deliberadamente hacia el tigre, llamado Altai, que lo atacó. Chapman murió en el lugar.
Esta triste y lamentable historia nos deja una lección importante: no juegues con aquello que puede destruirte. El sabio ya escribió en Proverbios: “¿Tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestidos ardan?” (Proverbios 6:27).
Hay situaciones en las que no basta con creer que tenemos el control; necesitamos reconocer el peligro y mantenernos alejados. La sabiduría bíblica no consiste en demostrar coraje o valentía frente a una amenaza, sino en reconocer cuándo debemos alejarnos.
Curiosamente, algunas personas buscan voluntariamente el peligro para publicar fotos o videos en las redes sociales, como si salir ilesas de una situación arriesgada fuera una demostración de valentía. Sin embargo, la sabiduría no consiste en acercarse al peligro y conseguir escapar sin heridas, sino en reconocer los riesgos y evitar una exposición innecesaria.
En la Biblia encontramos relatos que muestran que incluso Jesús evitaba situaciones peligrosas cuando todavía no había llegado el momento de enfrentar a sus adversarios. En Juan 8:59, después de que Jesús declarara su identidad ante los líderes religiosos, ellos tomaron piedras para arrojárselas, pero Jesús se ocultó y salió del templo. En Juan 11:53-54, después de la resurrección de Lázaro, las autoridades decidieron matarlo. Por eso, Jesús dejó de andar públicamente entre los judíos y se fue a una región cercana al desierto, a una ciudad llamada Efraín.
Otro relato ocurrió cuando Jesús todavía era un bebé. Después de su nacimiento, un ángel se le apareció a José en un sueño y le advirtió sobre la intención del rey Herodes de matar al niño. Entonces, José partió durante la noche con María y Jesús hacia Egipto, donde permanecieron hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió la profecía: “De Egipto llamé a mi Hijo” (Mateo 2:13-15).
Estos relatos nos ayudan a comprender algo importante: si Jesús, siendo Dios, no se expuso innecesariamente al peligro, ¡cuánto más nosotros debemos actuar con prudencia! Jesús no necesitaba demostrar su valentía ante los hombres ni ponía su vida en riesgo para demostrar su poder. Él sabía cuándo era el momento de permanecer y cuándo era el momento de retirarse, porque su misión todavía debía cumplirse.
Proverbios 14:16 nos enseña: “El sabio teme y se aparta del mal; mas el insensato se muestra insolente y confiado”. Hay peligros que no podemos controlar, y enfrentar un riesgo innecesario no es una demostración de valentía, sino de falta de sabiduría.
La prudencia exige que reconozcamos las señales de peligro antes de que sea demasiado tarde. En nuestro caminar cristiano, no debemos esperar a que la imprudencia produzca sus consecuencias para tomar en serio las advertencias de la Palabra de Dios. Hay consejos que pueden parecernos incómodos en el momento, pero que son capaces de librarnos de sufrimientos mucho mayores.
No esperes a sufrir las consecuencias para reconocer la sabiduría de una advertencia que ya habías recibido.
Oración: Señor, concédeme sabiduría para reconocer los peligros y humildad para alejarme de ellos cuando sea necesario. Líbrame de la imprudencia, la vanidad y la necesidad de demostrar mi valentía ante los demás. Ayúdame a comprender que actuar con prudencia no es demostrar miedo, sino valorar la vida y respetar los límites que nos protegen. Que aprenda de tu Palabra a discernir cuándo debo permanecer y cuándo debo alejarme, confiando en que la verdadera sabiduría consiste en obedecer tu dirección. En el nombre de Jesús, amén.
Versículo del día: “El prudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias”. — Proverbios 22:3 | NTV
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