“Selectivos” con la verdad e “inclusivos” con el pecado

Sucedió en Alemania, en octubre de 2026. Los pastores australianos Martin y Millicent Sedra fueron retirados de la programación del festival cristiano Heaven Now x Fire, realizado entre el 7 y el 10 de octubre en el Gospel Forum, en Stuttgart. La pareja había sido invitada a predicar, pero su participación fue cancelada debido a sus posturas en las redes sociales sobre la homosexualidad, el feminismo, los roles de género y otras cuestiones culturales. La cancelación se produjo después de que un hombre llamado Amos Koch, que se autodenomina un “exevangélico carismático”, publicara un video cuestionando la invitación. Por su parte, los organizadores afirmaron que algunas de las expresiones utilizadas por los pastores para referirse a determinados grupos no correspondían a la “cultura que pretendían promover”.
Vivimos tiempos en los que el pecado no puede llamarse pecado para no ofender a nadie. La verdad bíblica se relativiza, el error se justifica y el arrepentimiento se sustituye por la aceptación incondicional. Sin embargo, el amor verdadero no consiste en aplaudir aquello que destruye, sino en tener el valor de decir la verdad con gracia.
Jesús nunca dejó de amar a las personas, pero tampoco dejó de confrontar el pecado. Él no vino para condenar al mundo, sino para salvarlo (Juan 3:17). Y la salvación presupone reconocer la necesidad de ser salvado.
La Iglesia no fue llamada a adaptar la Biblia a las opiniones de cada generación, sino a anunciar el mensaje de Dios a todas las generaciones. El pecado es pecado, y el infierno es una realidad. La Biblia también condena las prácticas que contradicen la voluntad de Dios, aunque los eventos cristianos sean cada vez más “selectivos” con la verdad e “inclusivos” con el pecado.
En Hechos 4, Pedro y Juan son encarcelados después de anunciar la resurrección de Jesús y sanar a un hombre que era cojo. Ante las autoridades religiosas, son amenazados y se les prohíbe hablar o enseñar en el nombre de Jesús, pero se niegan a obedecer esa orden. Por el contrario, se reúnen con otros hermanos y le piden a Dios que les conceda aún más valentía para seguir anunciando las verdades del Evangelio: “Y ahora, oh Señor, escucha sus amenazas y danos a nosotros, tus siervos, mucho valor al predicar tu palabra” (Hechos 4:29).
El amor sin verdad se convierte en omisión. La verdad sigue siendo un instrumento en las manos de Dios para conducir a las personas al arrepentimiento y a la transformación. Al fin y al cabo, nuestra misión es proclamar las verdades de la Palabra de Dios, cueste lo que cueste y aunque duela, anunciando fielmente las Escrituras con amor, humildad y valentía.
Oración: Señor, danos valor para anunciar tu Palabra con fidelidad, incluso cuando la verdad contradiga las opiniones del mundo. Líbranos tanto del miedo a hablar como de la arrogancia al hacerlo. Enséñanos a confrontar el pecado sin despreciar a las personas, a actuar con amor sin renunciar a la verdad y a anunciar el Evangelio con humildad, gracia y valentía. Que nunca cambiemos la fidelidad a tu Palabra por la aprobación de los hombres. En el nombre de Jesús, amén.
Versículo del día: “Y ahora, oh Señor, escucha sus amenazas y danos a nosotros, tus siervos, mucho valor al predicar tu palabra”. — Hechos 4:29 | NTV
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