Cuida más lo que ya tienes

Muchas veces, nuestras oraciones se concentran en aquello que nos falta. Le pedimos a Dios más dinero, más trabajo, más clientes, nuevas oportunidades y recursos para enfrentar los desafíos que tenemos por delante. No hay nada de malo en presentar nuestras necesidades al Señor, pues Jesús nos enseñó a pedir el pan de cada día (Mateo 6:11). Sin embargo, quizá haya otra oración que también necesitamos aprender a hacer: “Señor, dame sabiduría para administrar aquello que ya has puesto en mis manos”.

En los Evangelios encontramos una situación que nos enseña mucho sobre esto. Una gran multitud había seguido a Jesús, y las personas tenían hambre. Ante esa necesidad, Felipe calculó cuánto dinero sería necesario para alimentar a todos, mientras que Andrés identificó a un niño que tenía cinco panes de cebada y dos pescados. Era muy poco para tanta gente, pero fue a partir de ese alimento que Jesús realizó el milagro de la multiplicación (Juan 6:5-13).

Lo que llama la atención de esta historia es que Jesús no preguntó cuánto dinero tenían los discípulos, sino qué pregunto dónde podrían comprar pan. La realidad, sin embargo, es que había una necesidad enorme, recursos insuficientes y una multitud esperando para comer. A los ojos humanos, la situación parecía imposible. Sin embargo, aquellos cinco panes y dos pescados fueron puestos en las manos de Jesús, quien dio gracias y distribuyó el alimento hasta que todos quedaron satisfechos. Al final, todavía recogieron doce canastas con los pedazos que sobraron.

Lo poco que tenemos no debe ser despreciado, sino puesto a disposición de Dios. Esto no significa que todos los recursos serán multiplicados milagrosamente, ni que basta con tener fe para alcanzar todo lo que deseamos. Significa que no debemos permitir que la escasez nos impida reconocer el valor de aquello que ya hemos recibido y la responsabilidad de utilizarlo bien.

Quizá estés pidiendo más dinero, pero primero necesites aprender a administrar mejor lo que ganas. Tal vez estés pidiendo más clientes, pero necesites organizar mejor la atención de los que ya tienes. Quizá estés esperando una gran oportunidad mientras descuidas las pequeñas responsabilidades que tienes delante. A veces, estamos tan concentrados en aquello que nos falta que dejamos de ver lo que Dios ya ha puesto a nuestra disposición.

La Biblia nos enseña que la fidelidad en las cosas pequeñas tiene valor delante de Dios. Jesús declaró: “El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho”. — Lucas 16:10. Antes de preocuparnos únicamente por la cantidad de lo que tenemos, necesitamos evaluar cómo estamos cuidando lo que hemos recibido. Al fin y al cabo, no basta con desear más recursos; necesitamos desarrollar sabiduría, responsabilidad y fidelidad para administrarlos.

Esto también nos recuerda que Dios puede obrar por medio de aquello que parece insignificante. Moisés tenía una vara en sus manos cuando Dios lo llamó para una misión extraordinaria (Éxodo 4:2-5). David enfrentó a Goliat con una honda y algunas piedras (1 Samuel 17:40). Y un niño ofreció su alimento, que Jesús utilizó para alimentar a una multitud. En cada una de estas historias, aquello que parecía pequeño se convirtió en parte de algo mucho mayor.

Por eso, quizá nuestra oración necesite cambiar. En lugar de pedir solamente que Dios aumente nuestros recursos, podemos pedirle que nos enseñe a multiplicar las oportunidades, administrar con sabiduría y utilizar fielmente aquello que ya hemos recibido. Podemos pedirle discernimiento para reconocer lo que tenemos, valor para ponerlo en práctica y generosidad para compartirlo con quienes lo necesitan.

El milagro no siempre comienza cuando recibimos más, sino cuando dejamos de despreciar lo poco que tenemos y aprendemos a ponerlo a disposición de Dios.

Oración: Señor, gracias por todo lo que ya has puesto en mis manos. Dame sabiduría para administrar mis recursos, reconocer las oportunidades y ser fiel en las cosas pequeñas. Que no viva lamentándome únicamente por lo que me falta, sino que aprenda a utilizar con responsabilidad y generosidad aquello que ya he recibido de ti. Amén.

Versículo del día: “Si son fieles en las cosas pequeñas, serán fieles en las grandes”. — Lucas 16:10 | NTV

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