¿Estás cavando en el lugar correcto?

Sucedió en Ipatinga, Minas Gerais, el 4 de enero de 2024. João Pimenta da Silva, de 71 años, pasó meses cavando un enorme agujero dentro de su propia casa después de creer, según relatos de testigos, que había recibido en un sueño la revelación de que había oro debajo de su cocina. La excavación llegó a aproximadamente 40 metros de profundidad, en un espacio de apenas 90 centímetros de diámetro, equivalente a la altura de un edificio de unos 13 pisos. Aquel día, mientras trabajaba para retirar agua y barro del fondo del pozo, João intentó salir, perdió el equilibrio y cayó hasta el fondo. Los bomberos fueron llamados, pero lo encontraron ya sin vida, víctima de múltiples fracturas y traumatismo craneoencefálico. Pasó meses cavando en busca de un tesoro que creía escondido debajo de su casa, pero terminó perdiendo su propia vida en el camino.
Esta historia parece casi increíble, pero ilustra algo que ocurre con mucha frecuencia: podemos pasar toda la vida buscando en el lugar equivocado aquello que creemos que nos hará felices.
La gran cuestión no es solamente que João cavó demasiado. Es que buscó durante meses, en el lugar equivocado, aquello que creía que le traería riqueza.
Tal vez nosotros también estemos cavando.
Cavando detrás del dinero, el reconocimiento, el éxito o las relaciones. Buscando aquello que creemos que, cuando finalmente lo encontremos, será suficiente para hacernos felices. Y, a veces, cuanto más cavamos, más profundo vamos, sin darnos cuenta de que nos estamos alejando de aquello que realmente importa.
Jesús hizo una pregunta que sigue siendo actual: “¿Y qué beneficio obtienes si ganas el mundo entero, pero pierdes tu propia alma?” — Marcos 8:36. No sirve de nada encontrar el tesoro que buscas y perder aquello que realmente tiene valor.
El sabio también escribió: “Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acaban por llevarlo a la muerte.” — Proverbios 14:12. Una convicción equivocada puede hacernos caminar con determinación en la dirección equivocada. Y el hecho de que nos estemos esforzando mucho no significa que estemos yendo hacia el lugar correcto.
Jesús nos invita a buscar un tesoro diferente, un tesoro que no está debajo de la tierra y que no puede perderse, ser robado ni destruido: “Almacenen sus tesoros en el cielo, donde las polillas y el óxido no pueden destruir, y los ladrones no entran a robar.” — Mateo 6:20.
Hay tesoros por los cuales vale la pena vivir y tesoros por los cuales no vale la pena perder la vida.
Por eso, antes de preguntarte cuánto esfuerzo estás haciendo, pregúntate si estás buscando en el lugar correcto. Jesús dijo: “Donde esté tu tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón.” — Mateo 6:21.
Tal vez estés cavando mucho, trabajando mucho y esforzándote mucho. Pero la pregunta es: ¿qué esperas encontrar al final de esta búsqueda?
No pases toda tu vida cavando detrás de un tesoro que no podrás llevar contigo a la eternidad. El mayor tesoro no es aquello que encontramos en esta vida, sino aquello que, en Cristo, jamás podremos perder.
Oración: Señor, dame sabiduría para reconocer aquello que realmente tiene valor y no desperdiciar mi vida buscando tesoros que no pueden llenar mi corazón. Enséñame a poner en ti mi verdadero tesoro y a vivir con los ojos puestos en la eternidad. Amén.
Versículo del día: “Donde esté tu tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón.” — Mateo 6:21 | NTV
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