Quemen los barcos

¿Alguna vez has escuchado a alguien usar la expresión “¡Quemen los barcos!”? Esta expresión está principalmente asociada con Hernán Cortés, durante su expedición a México en 1519.

En aquel año, el conquistador español Hernán Cortés desembarcó en la costa mexicana con sus hombres para iniciar la conquista del territorio. Ante el miedo y la posibilidad de que algunos soldados quisieran regresar, Cortés tomó una decisión radical: eliminó la posibilidad de retirarse, dando origen a la famosa expresión que se le atribuye: “¡Quemen los barcos!”. El mensaje era simple y poderoso: no había camino de regreso; era necesario avanzar, enfrentar los desafíos y seguir hasta el final. Desde entonces, “quemar los barcos” pasó a representar la decisión de romper con la posibilidad de volver atrás y asumir un compromiso total con el camino elegido.

Al reflexionar sobre esta frase, pensé que también se aplica muy bien a todos aquellos que desean seguir a Cristo. Seguir a Jesús no es simplemente elegir un nuevo camino; es decidir no volver jamás al anterior.

En Lucas, capítulo 9, encontramos a Jesús diciendo que “nadie que pone la mano en el arado y luego mira atrás está listo para el reino de Dios.” — Lucas 9:62. Aquí, lo que Jesús quería decir es que quien decide seguirlo debe estar dispuesto a dejar atrás aquello que pertenece a la vida anterior. No podemos caminar hacia el Reino manteniendo siempre una ruta de escape hacia el pasado.

En este sentido, la imagen del arado es perfecta: para abrir un surco recto, el agricultor necesita mirar hacia adelante. Quien vive mirando hacia atrás no puede avanzar en la dirección que Dios está señalando.

Más adelante, en el mismo capítulo 9 de Lucas, encontramos a un hombre que le dijo a Jesús que deseaba seguirlo. Pero antes pidió permiso para regresar y enterrar a su padre, para luego seguir a Jesús. Y la respuesta de Jesús fue clara: “Deja que los muertos entierren a sus propios muertos. Tu deber es ir y anunciar la venida del reino de Dios.” Jesús no está pidiendo aquí que despreciemos a las personas ni nuestras responsabilidades, sino que revela la urgencia y la prioridad del llamado de Cristo. Hay momentos en los que seguir a Jesús exige dejar atrás cosas que son importantes en nuestra vida.

La vida cristiana no es un camino de avances y retrocesos según las circunstancias. Cristo nos llama a avanzar, incluso cuando el camino es difícil. “Me concentro únicamente en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante. Así que sigo adelante hacia la meta…” — Filipenses 3:13-14.

Quien decidió seguir a Jesús no necesita mantener un barco preparado para regresar. Por eso, quema tus barcos.

Seguir a Jesús exige más que elegir hacia dónde vamos; exige decidir qué cosas ya no volveremos a buscar cuando el camino se vuelva difícil.

Oración: Señor Jesús, ayúdame a no mirar atrás ni desear regresar a aquello que dejé para seguirte. Dame valor para permanecer firme, avanzar por fe y seguirte hasta el final. Amén.

Versículo del día: “Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante.” Hebreos 12:1

Loading

Compartilhe:

Adicionar um Comentário

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *